lunes, 15 de diciembre de 2008

Un Dios salvaje



La última salida cultural del puente, tras Persiguiendo un beso a medianoche y Mongol, fue al teatro, en concreto, Un Dios salvaje.. Reconozco que el teatro es una de mis asignaturas pendientes aunque personalmente creo que la oferta debería transformarse, las posibilidades de mejora son enormes, las obras en cartel en general resultan poco atractivas..

Sin embargo, Un Dios salvaje es una producto con muchos atractivos... Por un lado, es una adaptación de la obra escrita por Yasmina Reza, responsable también de la exitosa Art, de la cual ha habido varias reposiciones en Madrid. A los mandos, la también directora de Art y habitual de la cartelera teatral madrileña los últimos años, Tamzin Townsend. A esto hay que añadir un elenco de actores raramente encontrado en el teatro con Pere Ponce, Antonio Molero (más conocido como Fiti en los Serrano), Marivel Verdú y Aitana Sanchez-Gijón.

Fue difícil encontrar entradas salvo con un mes de antelación, otro motivo más para pensar que la obra podía merecer la pena (aunque no necesariamente es un motivo para ello). El caso es que, teniendo en cuenta todo lo expuesto, las expectativas eran altas..

Y he de decir que se cumplieron... la obra tiene ritmo, es amena y sobre todo va ganando enteros conforme pasan los minutos.. La historia se basa en la reunión de dos matrimonios para comentar la pelea que han tenido sus hijos... Al principio todo son sonrisas y buenos modales pero poco a poco el ambiente se va enrareciendo, los ánimos se calientan y se desencadenan todo tipo de reacciones entre los cuatros personajes. Un comienzo sosegado que avanza hacia situaciones extremas y sorprendentes en las que es inevitable reír.

Los cuatro actores están acertados, adaptados bien a sus respectivos perfiles. Favorecida por un papel propio para lucirse, cabe destacar a una espléndida Aitana Sánchez-Gijón. Sin duda es una de mis actrices españolas favoritas y aunque famosa, probablemente no suficientemente reconocida debido a la escasez de buenos papeles en nuestro cine y teatro. En Un Dios salvaje por el contrario, encuentra donde mostrar todas su facultades.. Elegante y sofisticada al principio, histérica y alterada después completa una actuación espléndida, eclipsando en cierta forma incluso a la propia Maribel Verdú... Qué pocas actrices en el panorama nacional con esas cualidades!

Yo de vosotros no me perdería la obra!

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